Hablemos del V02 max, ya puestos…

Aclaremos una cosa. Las V2 eran los cohetes que Hitler lanzaba sobre Londres en el tramo final de la guerra, los primeros misiles balísticos de la historia, una maravilla de la ingeniería puesta al servicio de la peor causa imaginable. Esto que nos ocupa, el VO2max, no tiene nada que ver, aunque lleva tres años bombardeando mi autoestima. Voy a aprovechar que Xavi ha colgado su salida por Murcia (por cierto, enhorabuena por esos 50′ en 10k, ¡quién los pillara!) y que la métrica de marras está incluida (doble enhorabuena por ese 46, una cilindrada digna de una Harley Davidson) para explorar un poquito el concepto, que se ha puesto de moda en el mundo runner, no sé si justificadamente.

Hubo un tiempo, no hace tanto, en que salías a correr, volvías, te duchabas y te tomabas una cerveza sin haber generado un solo dato en todo el proceso. La carrera te pasaba por las piernas y se quedaba ahí, en las piernas y en la memoria, sin convertirse en una hoja de cálculo. Hoy vuelves de correr y te espera un informe de autopsia forense: los vatios que has movido, como si fueras una lavadora centrifugando; las pulsaciones máximas y medias; las calorías quemadas calculadas hasta la unidad, mil setenta y siete clavadas en el caso de Xavi; las horas que tienes que descansar antes de volver a salir, no vaya a ser que te dé un vahido; y en una esquinita, el VO2max, imponente y misterioso. Con su decimal, además.

El decimal tiene su miga. Un VO2max de 46 sería una estimación, algo a ojo, una cifra de la que se puede dudar. Pero un 46.1 ya no se discute. Ese punto uno es lo que separa lo que se intuye de lo que se ha medido, y se lo pone el reloj precisamente porque no ha medido nada. Es el equivalente numérico del cuñado que te suelta «te lo digo yo». No sabe de qué habla, pero el aplomo con que lo dice te desarma.

A todo esto, qué es el dichoso número. Es la cantidad máxima de oxígeno que tu cuerpo es capaz de tragar, repartir y quemar en un minuto antes de echar la pota, totalmente reventado. Ni un esfuerzo cómodo ni uno duro: el último, el que no admite continuación. Viene a ser la cilindrada de tu motor, y aquí el parque móvil es de lo más variado. Hay quien es una Harley, como nuestro Xavi, con sus mil centímetros cúbicos atronando, capaz de subir el Calvario con una sonrisa en los labios. Y luego estamos los que somos un Seat Panda, y no hay manera de metamorfosearnos en un Seat Ibiza, por alguna razón que supongo que tiene que ver con la edad, que no perdona (por lo menos a mí, otros peralicos tienen bula) pues la cifra no se menea desde hace tres años, cuando volví a correr, a pesar de todo lo que entreno, que no es mucho, pero es mucho más de lo que hacía cuando solo me dedicaba a darle a la tecla. Vivo instalado en un 35 eterno, ese Panda con modestas aspiraciones de Ibiza, cuando en el fondo de mi corazón yo siempre he querido ser un Seat León de los que hacen trompos en las rotondas.

Lo gracioso es cómo se mide de verdad. La prueba auténtica es en un laboratorio, corriendo en una cinta con una mascarilla de buzo enchufada a un tubo que recoge cada bocanada que sueltas, mientras un señor con bata blanca te va subiendo la velocidad escalón a escalón y tú piensas que ya no puedes más y el señor sube otro escalón. El señor de la bata no está ahí para animarte. Está ahí para que no la palmes encima de la cinta, que es distinto. Tú corres hasta que el oxígeno que consumes deja de subir aunque te dejes la vida, y ese techo, ese «hasta aquí, por mucho que sufras no entra más aire», es tu VO2max real. Duele, cuesta una pasta y produce arcadas. Lo del reloj es más bien un truco de feria. El reloj no puede medir tu oxígeno, así que hace lo que puede: te mira el pulso, te mira la velocidad, sabe los años que tienes y lo que pesas, y con eso aplica una fórmula deducida de miles de pringados que sí pasaron por el laboratorio para adivinar cuánto oxígeno consumirías tú si te hubieran metido allí. Una corazonada con coartada estadística.

Y conste que algo mide. No quiero hacerme el listo que desprecia lo que no entiende. Es una brújula, te da una orientación… Pero de ahí a que sea un oráculo y motivo de conversacion de vestuario, va un trecho. Pero bueno, es como lo de las zonas, que las hay con numericos y con colorcicos, y los umbrales, que los hay según pulsaciones y según ritmos, cuando era el señor del mazo de toda la vida el que te arreaba cuando te pasabas de optimista. La industria se saca de la chistera métricas y los relojes las incorporan y, bueno, habría que mirarlo, pero a la gente le sigue petando la patata si no tiene un poco de sentido común, que eso no lo miden los relojes.

Dicho lo dicho. Peralicos y carreras. El tiovivo sin fin…

Cross de Alumbres

Cedamos la palabra a José Antonio Téllez: «Tres años me había inscrito en el Cross de Alumbres y ninguna de esas tres ediciones pude correrlo por llegar lesionado. Bonito y exigente cross veraniego aquí al lado de casa. He visto una crónica de una edición de hace años, en la que participaron ¡34! peralicos. Hasta se llevaron el premio al club más numeroso».

Y en el turno de réplica, Daniel comentó: «No solo eso, sino que además diseñamos el primer recorrido. Yo no lo corrí nunca, excepto ese año que hicimos el primer reconocimiento. No me quería retirar sin correrlo, el año pasado estuve inscrito y no pude ir, así que este año me he quitado la espina. Me pareció bastante duro, claro que también uno tiene una edad. Y encima cometí un error de principiante: con zapatillas de asfalto no se puede hacer este cross.»

Téllez consultando su VO2 max: sospecho que nivel Aston Martin.
En su salsa, one more time…
Uno diría que es Daniel, a contraluz, allá en lo alto. Y eso que se equivocó de zapatillas…

Gran Fons Massanasa

Armando Mayordomo se plantó en la localidad natal de Seguridad Social para correr un 15k. No he podido verificar su tiempo en la clasificación oficial. Quedo pendiente para actualizar.

«Por la mañana yo me levanto / Y voy corriendo desde mi cama / Para poder ver a esa chiquilla / Por mi ventana…»

Binter Night Run Murcia

Xavi se vino arriba, literalmente. Y eso que el hombre estaba resfriao…

Cross Campo de Cartagena – La Palma

Téllez sufriendo entre brócolis. O lo que fueran…

10K Santa Pola Summer Race

Love is in the air…

En la web oficial tampoco salen los tiempos, pero el LOVE02 max de esta parejita batió todos los récords.

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