Peregrinos en Murcia

Pablo posa con su medalla frente a la catedral de Murcia, que no es la de Santiago, pero es bien bonica. Y completar los 42,195m de la maratón equivale a un día de peregrinaje (mínimo)…

Un grupo de peralicos se desplazó el pasado domingo a la vecina provincia de Murcia para participar en la 12ª edición de la TotalEnergies Maratón Murcia Costa Cálida. Una peregrinación deportiva que este año tenía sabor especial: la capital del Segura celebraba nada menos que 1.200 años desde su fundación como Madina Mursiya allá por el 825. Enhorabuena, murcianicos, ya tenéis casi la mayoría de edad. Nosotros, con nuestros… bueno, aquí viene la duda. ¿Cuántos años tenemos exactamente? Porque decimos que Cartagena es trimilenaria, pero si contamos desde que Asdrúbal fundó Qart Hadasht en el 227 a.C., eso nos da unos 2.252 años, que no está nada mal pero no llega a tres mil ni empujando.

Ahora bien, si tiramos del hilo de Mastia, la ciudad íbero-tartésica que ya existía antes de que el cuñado de Aníbal apareciera por aquí, la cosa cambia. Por suerte, entre los peralicos tenemos a Miguel Martín Camino, que además de ayudar con la logística para plantar la tienda del club, es una eminencia del Museo Arqueológico Municipal y uno de los mayores expertos del mundo en la Cartagena púnica. Quizá nos saque de dudas y podamos presumir con propiedad. Mientras tanto, lo que está claro es que cuando Murcia era un proyecto urbanístico en la cabeza de un emir, nosotros ya habíamos inaugurado las pistas para los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina en la categoría de slalom de paquidermos. Y ni siquiera se habían inventado los esquíes.

Los nuestros cubrieron las tres distancias —maratón, media maratón y 10K— en un recorrido completamente llano que partía del Ayuntamiento y culminaba a los pies de la Catedral, sede de la Diócesis de… ejem… Cartagena desde 1291. Una catedral con bula papal auténtica, la del Papa Paulo II de 1465, así que técnicamente los corredores que cruzaron la meta tienen indulgencia plenaria. O deberían tenerla. El chip no te lo sellan como en el Camino de Santiago, pero a cambio te dan una medalla de finisher que pesa lo suyo y sirve igual para presumir con los amigos.

Por parejas. Los Danieles (padre e hijo) + Luisa y Camero, Camero y Luisa (tanto monta, monta tanto)
Pablo y Mayordomo, que reapareció a lo grande después de sus tres maratones en tres semanas.
Luisa corrió el 10K, Camero la acompañó hasta la meta, la despidió con un besico y le dijo: «Ahora vuelvo». Y volvió con otro maratón tachado de la lista, y debe estar ya en los 60, pero sospecho que no lleva la cuenta…

En el 10K, Daniel Sánchez (padre) cruzó la línea de meta en 59:25, seguido de Luisa María Marín con 1:00:34. Cerrando la expedición peralica, los hermanos Lacárcel Wandosell —José y Alfonso— entraron juntos, con idéntico tiempo de 1:05:15, demostrando que la sangre tira y que cuando uno aprieta el otro no se queda atrás.

En la media maratón, Daniel Sánchez (hijo) tiró con ganas y marcó un notable 1:31:30. Más atrás, Rafael García Martínez y Pablo Pérez Esparza cruzaron la meta con tiempos muy parejos —1:49:57 y 1:50:18 respectivamente— probablemente les dio tiempo a conversar mientras corrían. O, por lo menos, a verse las camisetas azul cielo. Como dicen en Liverpool, «You will never run alone!» (o algo parecido).

Y en la distancia reina, los 42 kilómetros y una propina de 19500 centímetros de sufrimiento, José Miguel Navarro firmó un excelente 3:43:59. José Ramón Camero se coló por los pelos en el club sub-4 con un 3:59:53, ¡olé ahí! Cerrando la expedición maratoniana, Armando Mayordomo completó la prueba en 4:06:31, un tiempo que a un servidor le resulta inquietantemente familiar (mi personal best es 4:06:19, pero tenía 18 años). Quizá el universo me manda señales… Lo mismo el año que viene me apunto a la maratón de Murcia, con bula o sin ella.


Paulino se da a la fuga

El mismo día, pero sin salir de casa, Paulino representó a los peralicos en la I Carrera Solidaria Ruta 091, organizada por la Policía Nacional en colaboración con el Ayuntamiento de Cartagena. Más de 2.000 participantes en un recorrido de 6 kilómetros con salida y meta en el Palacio de Deportes. Los beneficios fueron destinados a «Las mil batallas de Claudia», una asociación que recauda fondos para investigar la enfermedad rara Menke-Hennekam.

Nuestro hombre, en una emocionante persecución digna de película americana, logró escapar del cerco policial manteniendo un ritmo de 5:46 por kilómetro hasta cruzar la línea de meta en 34:19. A esa velocidad ni el helicóptero le pilla.

Paulino Pereira puso tierra de por medio. Sigue en busca y captura.

Caso abierto

La crónica de sucesos se completa con Fernando Montero, que corrió en Campello (Alicante). Cinco kilómetros que completó en 23:36, a un ritmo de 4:46, colgándose la medalla de plata en la categoría Máster G. Hasta ahí, lo habitual. Pero Fernando tuvo que abandonar rápidamente el podio porque Interpol le pisa los talones. El caso Montero lo tiene todo para convertirse en una serie de Netflix. Las hipótesis son varias y fascinantes: cyborgs que contienen copias genéticas, hermanos gemelos no declarados, clonación masiva del DNI… Porque resulta estadísticamente imposible que un solo individuo aparezca en tantas carreras populares y encima se suba al cajón de forma sistemática. Todas las líneas de investigación permanecen abiertas.

Puede ser Fernando Montero, o uno de sus múltiples cómplices… En la sede del FBI están analizando esta imagen.

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