El Tesoro de Sierra Gorda

Leanne en la cima, con la chimenea de Peñarroya y el cabo Tiñoso al fondo.

Hay una película clásica de John Huston, El Tesoro de Sierra Madre, donde tres tipos suben a una montaña buscando oro y acaban medio locos. Sierra Gorda no es Sierra Madre —ni tiene oro ni Humphrey Bogart merodeando con sombrero—, pero te puede volver tarumba si te descuidas. Es el patito feo de las sierras cartageneras, sin tanto paisaje deslumbrante (aunque haberlos, haylos). Un poco zona de nadie, otro poco desgarbada; monte bajo pavimentado de pedruscos, con el mar insinuándose en el horizonte, aunque lejos para una postal. Ese tramo de la Ruta de las Fortalezas donde tradicionalmente se forma los tapones y mucha gente va como pollo sin cabeza para evitar el atasco. (Excepto en la última edición, todo hay que decirlo).

Pero Fat Sierra tiene su encanto y sus incondicionales. Los vecinos de Vista Alegre animan desde las puertas de sus casas, el tren de FEVE pasa cerca con su traqueteo oxidado, y si aguantas bien las subidas hay momentos en los que casi llegas a entender por qué te apuntaste. Casi. Porque luego vienen las bajadas, todo piedra suelta, más cantos rodados que en una canción de Bob Dylan, y te das cuenta de que esto no será un trail especialmente técnico según los estándares alpinos, pero como no lleves mil ojos el trompazo puede ser de los que se vuelven virales en TikTok. No te sepultará un alud, pero si te rompes la crisma te duele igual que en el Mont Blanc.

No están todos los que son, pero son todos los que están…

El sábado 11 de enero, nueve peralicos se presentaron en Vista Alegre para la octava edición de la CXM Sierra Gorda, primer trail de la I Carthago Mountain League. La mañana era soleada pero con ese frío de enero que te hace plantearte si fue tan buena idea salir de la cama. Tan calentita… Pero ahí estaban los nueve, con sus dorsales bien derechos y esa mezcla de masoquismo y temeridad que caracteriza al corredor de trail. Los de asfalto, por lo menos los más torpes (yo mismo), solemos pensar que el monte es para las cabras y vamos pisando huevos (creo que tengo el récord de mayor número de tropezones a menor velocidad en el Bosque de las Hadas). Pero hay gente pa tó. Y si no, mira a Kilian Jornet adelantando a Philemon Kiriago aprovechando una recontracurva especialmente recontraretorcida, con el consiguiente riesgo de salir volando y aterrizar en meta, que estaba a 2 km, o pasarse tres pueblos (alpinos) y aparecer a nivel del mar.

Siete de los nuestros se lanzaron a por la media maratón. De esos siete que fueron a buscar el tesoro en la distancia larga, tres lo encontraron: podio en sus categorías. Leanne Rebecca Miller Hayhurst Mountbatten Windsor, segunda de su categoría (SNF) con un tiempo de 2:38:49 y ritmo de 7’33″/km, a pesar de torcerse el tobillo en algún punto traicionero de la carrera, demostrando que está hecha de una aleación indestructible de pundonor británico y cabezonería mediterránea.

God Save Our Glorious Leanne!!!

José Ramón Camero Fuentes, que sigue coleccionando podios como quien colecciona cromos, tercero en M60M con 2:12:54 y ritmo de 6’19″/km.

«Otro tachado de la lista».

Y José Antonio Téllez Almodóvar, también tercero en M55M, con un tiempazo de 1:56:43 y ritmo de 5’33″/km que hay que apreciar porque ese ritmo en Sierra Gorda no lo hace cualquiera.

Téllez parece formalito, pero en las cuestas se desmelena.

Los otros cuatro no subieron al podio pero tampoco se dejaron la vida en el intento, lo cual no es poca cosa. Y llegaron molidos y contentos: José Miguel Navarro-Azorín, cuarto en M55M (1:57:35, ritmo 5’35″/km). Fernando Daniel Quesada Pereira, octavo en M50M (1:58:18, ritmo 5’38″/km). Ambos pisándole los talones a Téllez… Jorge Hernández Marí, decimoctavo en M35M (2:15:52, ritmo 6’28″/km). Y Francisco Javier García Blázquez cerró la expedición de media maratón en la posición 172, vigesimoquinto de su categoría M50M, con 2:34:24 y ritmo de 7’21″/km.

En la distancia promo de 12 kilómetros, otros dos peralicos completaron la expedición: Ignacio Vélez Garcerán, vigesimoctavo en categoría senior masculina con 1:17:35 y ritmo de 6’27″/km, y Reiner Thomas, nuestro fichaje del Bayern Tentegorren, vigesimoquinto en categoría veterano B masculino con 1:32:16 y ritmo de 7’41″/km.

«Ja! Migad que camiseta y qué medaguia más guapen!»

Al final, los macarrones de atún de El Many y el roscón de Reyes pusieron el broche a una mañana donde nueve peralicos demostraron que Sierra Gorda, con pedruscos y todo, merece mucho la pena

Resultados Oficiales

https://www.lineadesalida.net/resultados/viii-cxm-vista-alegre-sierra-gorda

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